Cando escribí El Heraldo del Caos, inicialmente pensé en una protagonista femenina. Luego, opté a que el protagonista fuera Telecus, y no Inés, porque consideré que el relato adquiría más dramatismo.
Sin embargo, enseguida se aprecia que Inés se parece mucho a cierto personaje histórico de Francia. Inés Luz hace en esta novela, por obra y gracia de la tecnología médica de la Neo Alianza, el camino opuesto que en su día recorrió Juana de Arco. Primero, santa, luego, quemada por ser bruja, y finalmente, resucitada con una piel sintética e ignífuga, para poder derrotar a los enemigos de su particular reino.
Pero no sería justo decir que Inés se parece solamente a Juana de Arco. Inés se parece a miles de millones de mujeres anónimas, que dedicaron su vida a mejorar a las de los demás, y que luego, fueron marginadas o condenadas, simplemente, por ser mujeres independientes, recurriendo al subterfugio de la brujería.
Y es que Inés Luz es un homenaje a todas esas mujeres que en su día fueron denunciadas, perseguidas, torturadas, quemadas, ahogadas... Mujeres portadoras de una sabiduría ancestral que fue apartada a un lado por ir en contra (¿de verdad?) de las nuevas religiones e ideologías que se estaban imponiendo. Representantes de sistemas matriacales cuyas vidas fueron segadas en nombre de un dios patriacal. Relegadas al olvido por hombres que tenían miedo de las mujeres.
Gracias a Inés, podré acercar a las nuevas generaciones a esta realidad histórica.
martes, 30 de diciembre de 2014
lunes, 29 de diciembre de 2014
De adolescentes y de robots gigantes.
De adolescentes y e robots gigantes, o lo que es lo mismo, del género del mecha, que es así cómo se llama a esta corriente del manga japonés de ciencia ficción.
Y es que uno de los motivos por el que Telecus Moscagua se convierte en el Heraldo del Caos, es porque puede pilotar un Maverik, un robot tripulado que solamente pueden pilotar los seres humanos puros, es decir, que no tienen a seres mejorados genéticamente, o cruces endogámicos, en su árbol genealógico.
Sí, en mi obra suelo mezclar muchos géneros (escribir sobre ciencia ficción, me permite hacerlo), pero lo hago con la intención de que guste a todo el mundo. Y si mezclo amor adolescente, con civilizaciones medievales, batallas espaciales, robots tripulados, robots domésticos, armas de alta tecnología, mundos exóticos, triángulos cargados de tensión sexual no resuelta, contactos con otras culturas, e incluso, de gastronomía de buffet libre, lo hago para enriquecer la historia, y en definitiva, para sumergir al lector en un universo nuevo.
Pero esta estrategia no la inventé yo. Al igual que los mechas, lo saqué del manga japones (el impreso, digo), en donde se mezclan varios géneros en una misma historia.
Por ejemplo, en Akira (de Katsuhiro Otomo) se mezclan las carreras de motos ilegales con conspiraciones gubernamentales para contener un gran poder místico. Y además, también hay un romance, amigos que se convierten en enemigos, traiciones, personajes que se cambian de bando según las circunstancias, y destrucción de proporciones apocalípticas.
Y así son las historias que yo quiero escribir, porque pienso que en la variedad, está el gusto. Y El Heraldo del Caos no es ninguna excepción.
Y es que uno de los motivos por el que Telecus Moscagua se convierte en el Heraldo del Caos, es porque puede pilotar un Maverik, un robot tripulado que solamente pueden pilotar los seres humanos puros, es decir, que no tienen a seres mejorados genéticamente, o cruces endogámicos, en su árbol genealógico.
Sí, en mi obra suelo mezclar muchos géneros (escribir sobre ciencia ficción, me permite hacerlo), pero lo hago con la intención de que guste a todo el mundo. Y si mezclo amor adolescente, con civilizaciones medievales, batallas espaciales, robots tripulados, robots domésticos, armas de alta tecnología, mundos exóticos, triángulos cargados de tensión sexual no resuelta, contactos con otras culturas, e incluso, de gastronomía de buffet libre, lo hago para enriquecer la historia, y en definitiva, para sumergir al lector en un universo nuevo.
Pero esta estrategia no la inventé yo. Al igual que los mechas, lo saqué del manga japones (el impreso, digo), en donde se mezclan varios géneros en una misma historia.
Por ejemplo, en Akira (de Katsuhiro Otomo) se mezclan las carreras de motos ilegales con conspiraciones gubernamentales para contener un gran poder místico. Y además, también hay un romance, amigos que se convierten en enemigos, traiciones, personajes que se cambian de bando según las circunstancias, y destrucción de proporciones apocalípticas.
Y así son las historias que yo quiero escribir, porque pienso que en la variedad, está el gusto. Y El Heraldo del Caos no es ninguna excepción.
domingo, 28 de diciembre de 2014
B-flat Fiv, de Millions of Stars
En una anterior entrada, expliqué que el poco afortunado nombre del astro central del sistema estelar en donde se encuentra el sistema planetario de Zeus, es B-flat Fiv
También expliqué que este nombre es una corrupción del nombre de una de las estrellas mencionadas en este tema de Jean Michel Jarre. Que lo disfruten.
Ah, y espero que se animen a leer El Heraldo del Caos.
También expliqué que este nombre es una corrupción del nombre de una de las estrellas mencionadas en este tema de Jean Michel Jarre. Que lo disfruten.
Ah, y espero que se animen a leer El Heraldo del Caos.
sábado, 27 de diciembre de 2014
La cuestión de los nombres.
Es la tarea que más aborrece cualquier escritor; bautizar a los personajes de sus obras.
Es la parte más tediosa del proceso creativo.¡¿Cómo demonios llamo a los personajes?! Es un trabajo que, sin embargo, una vez hecho, ayuda a que la historia siga adelante.
Para empezar, está el nombre de la propia novela, porque, hasta que llegué a la mitad de la escritura, ni siquiera yo sabía cómo titularla. Surgió de manera espontánea, porque los enemigos del protagonista comenzaron a llamarlo el Heraldo del Caos, por su facultad innata de sembrar el orden y la entropía en el campo de batalla. Una vez que apareció este alias, el titulo de la novela quedó claro; El Heraldo del Caos.
Pero lo primero es lo primero. ¿Cómo llamar al protagonista? Es joven, y se ve embarcado en su propia odisea. Así que lo llamé Telecus, que es una perversión de Telémaco, el hijo de Ulises y protagonista de la Odisea de Homero. Y luego estaba el apellido, y aquí, quise recalcar sus orígenes humildes y la influencia de Tolkien en mi obra. Lo apellidé Moscagua, en honor a ese infecto pantano situado entre el pueblo de Bree y la Cima de los Vientos.
Con la chica, tuve menos problemas. Es el amor no correspondido de Telecus, así que le puse el nombre de uno de mis (amores) no correspondidos. Por este motivo le puse Inés, y luego añadí el apellido Luz, que es una referencia a Lucifer y al carácter brujeril que presenta este personaje al principio.
La cosa se complicó con los nombres de los lugares y de los demás personajes, vecinos y compatriotas de Inés y Telecus. Inés vivía en un bosque que llamé El Fragal, y Telecus, en un pueblo llamado El Arboral (es una expresión de mi conciencia bilingüista gallega). Además, su patria era el arzobispado de El Castillal, cuya capital, como su nombre indica, es una ciudad compuesta por centenares de castillos.
Y llegó el momento del cambio de registro. Después del primer gran giro, aparecen nuevos personajes. Tenemos a Dana Starwak, un nombre vagamente inspirado en Luke Skywalker (al igual que el apellido Skyller). Para recordar a la gata humana, le puse Walda Katt. Abela Chip, es la inteligente, y la sexy, es Zorta Tan. Y finalmente, Gork Doom, el minero metido a soldado, y el sargento Lor Wak, cuyo nombre no es más que dos sílabas sencillas y duras, al igual que él.
Además, también aparece una ciborg llamada Kimera, que viene de Quimera, el ser de la mitología griega.
Con el padre de Inés, lo llamé Stalon, en honor a Silvestre Stalone, y tiene otro hijo (otro de tantos), que se llama Arnold Skyller, en honor a Arnold Schwa... Swargge... Shawrgg... ¡El de Terminator!
Y con la Titanus IV, además de querer denotar su grandiosidad, quise hacerle un homenaje a la Tantive IV, la primera nave que aparece en Star Wars. Pando-9, el robot con forma de peluche de Telecus, ha salido de uno de los personajillos de Animal Crossing. Gina-6, el robot de Inés, tiene este nombre para resaltar su carácter femenino. Y el mecha que pilota Telecus, se llama Maverik en honor de Maverick, el mote que tenía el personaje de Tom Cruise en Top Gun.
Otro martirio más, los nombres de los mundos del sistema planetario Zeus. Para impregnar a la historia de misticismo, recurrí a las denominaciones divinas de antiguas mitologías, empezando por Zeus, el planeta central. Por ejemplo, para los satélites de la Neo Alianza, los bauticé con los nombres de Artemis, Afrol, y Atenor, que vienen de Artemisa, Afrodita y Atenea. Así, me quedó claro cómo iban a ser las sociedades de cada uno de estos mundos. Asimismo, a los satélites de la Antigua Alianza les llamé Arol, Apolol y Hadol, que son referencias a Ares, Apolo y Hades. Pero en donde no fui tan fino, fue en bautizar la estrella central del sistema estelar en que se encuentra este sistema planetario. La llamé B-flat Fiv, en honor a B Flat 5, que se menciona en "Millions of Stars", una canción del gran Jean Michel Jarre.
Es la parte más tediosa del proceso creativo.¡¿Cómo demonios llamo a los personajes?! Es un trabajo que, sin embargo, una vez hecho, ayuda a que la historia siga adelante.
Para empezar, está el nombre de la propia novela, porque, hasta que llegué a la mitad de la escritura, ni siquiera yo sabía cómo titularla. Surgió de manera espontánea, porque los enemigos del protagonista comenzaron a llamarlo el Heraldo del Caos, por su facultad innata de sembrar el orden y la entropía en el campo de batalla. Una vez que apareció este alias, el titulo de la novela quedó claro; El Heraldo del Caos.
Pero lo primero es lo primero. ¿Cómo llamar al protagonista? Es joven, y se ve embarcado en su propia odisea. Así que lo llamé Telecus, que es una perversión de Telémaco, el hijo de Ulises y protagonista de la Odisea de Homero. Y luego estaba el apellido, y aquí, quise recalcar sus orígenes humildes y la influencia de Tolkien en mi obra. Lo apellidé Moscagua, en honor a ese infecto pantano situado entre el pueblo de Bree y la Cima de los Vientos.
Con la chica, tuve menos problemas. Es el amor no correspondido de Telecus, así que le puse el nombre de uno de mis (amores) no correspondidos. Por este motivo le puse Inés, y luego añadí el apellido Luz, que es una referencia a Lucifer y al carácter brujeril que presenta este personaje al principio.
La cosa se complicó con los nombres de los lugares y de los demás personajes, vecinos y compatriotas de Inés y Telecus. Inés vivía en un bosque que llamé El Fragal, y Telecus, en un pueblo llamado El Arboral (es una expresión de mi conciencia bilingüista gallega). Además, su patria era el arzobispado de El Castillal, cuya capital, como su nombre indica, es una ciudad compuesta por centenares de castillos.
Y llegó el momento del cambio de registro. Después del primer gran giro, aparecen nuevos personajes. Tenemos a Dana Starwak, un nombre vagamente inspirado en Luke Skywalker (al igual que el apellido Skyller). Para recordar a la gata humana, le puse Walda Katt. Abela Chip, es la inteligente, y la sexy, es Zorta Tan. Y finalmente, Gork Doom, el minero metido a soldado, y el sargento Lor Wak, cuyo nombre no es más que dos sílabas sencillas y duras, al igual que él.
Además, también aparece una ciborg llamada Kimera, que viene de Quimera, el ser de la mitología griega.
Con el padre de Inés, lo llamé Stalon, en honor a Silvestre Stalone, y tiene otro hijo (otro de tantos), que se llama Arnold Skyller, en honor a Arnold Schwa... Swargge... Shawrgg... ¡El de Terminator!
Y con la Titanus IV, además de querer denotar su grandiosidad, quise hacerle un homenaje a la Tantive IV, la primera nave que aparece en Star Wars. Pando-9, el robot con forma de peluche de Telecus, ha salido de uno de los personajillos de Animal Crossing. Gina-6, el robot de Inés, tiene este nombre para resaltar su carácter femenino. Y el mecha que pilota Telecus, se llama Maverik en honor de Maverick, el mote que tenía el personaje de Tom Cruise en Top Gun.
Otro martirio más, los nombres de los mundos del sistema planetario Zeus. Para impregnar a la historia de misticismo, recurrí a las denominaciones divinas de antiguas mitologías, empezando por Zeus, el planeta central. Por ejemplo, para los satélites de la Neo Alianza, los bauticé con los nombres de Artemis, Afrol, y Atenor, que vienen de Artemisa, Afrodita y Atenea. Así, me quedó claro cómo iban a ser las sociedades de cada uno de estos mundos. Asimismo, a los satélites de la Antigua Alianza les llamé Arol, Apolol y Hadol, que son referencias a Ares, Apolo y Hades. Pero en donde no fui tan fino, fue en bautizar la estrella central del sistema estelar en que se encuentra este sistema planetario. La llamé B-flat Fiv, en honor a B Flat 5, que se menciona en "Millions of Stars", una canción del gran Jean Michel Jarre.
Y finalmente, tenemos a los enemigos. Los de Hadol, que viven en armonía con su ambiente natural modificado con ingeniería genética, tienen rasgos orientales, y este carácter se refleja en sus nombres. De hecho, al jinete y a su correspondiente montura artrópoda se les llaman, respetivamente, Ying y Yang, una referencia al Jin-jang coreano. Los de Apolol, suelen tener nombres anglosajones, y los de Arol, nombres soviéticos (si exceptuamos a Branistor, que es una corrupción de Brain Storm).
En cuando a Kayla, no hay un motivo específico para llamarla así, pero su apellido, estaba cantado. Pero no diré nada más sobre ella, no vaya a ser que tire de la manta más de la cuenta.
jueves, 25 de diciembre de 2014
Los cuentos de hadas de toda la vida.
Uno de los recursos que se utiliza para captar la atención y el interés del lector, es utilizar elementos típicos de los cuentos de hadas tradicionales. La intención es conseguir una clara identificación del lector con la historia, porque si el relato empieza de una manera familiar, es decir, ya conocida por el lector, más tarde, el autor puede llevarle de viaje por una historia que sorprenda por sus giros y la aparición de una serie de sucesos insólitos, cada uno más sorprendente que el anterior.
Por esta razón, los primeros capítulos de El Heraldo del Caos están ambientados en una sociedad medieval, pues porque nadie ha vivido en una civilización interplanetaria de batallas espaciales, pero si ha tenido que sufrir lo que es vivir en una sociedad que te relega a trabajar en una tarea ingrata.
De aquí, que Telecus Moscagua resultó ser una especie de versión masculina de la Cenincienta, condenado a limpiar estiércol de por vida. Y asimismo, está Inés Luz, una brujita buena que vive en un bosque, apartada del pueblo. Y luego, el resto de los personajes de este pueblo; el hijo del cacique y su novia malcriada, el sheriff y el diácono, que guardan el orden y la sabiduría (oficial) del lugar...
Por no hablar de la familia del propio Telecus, con hermano mayor sobreprotector, un padre borracho, y un abuelo muy cariñoso y sabio, que pasa sus últimos años de vida postrado en una cama.
Por esta razón, los primeros capítulos de El Heraldo del Caos están ambientados en una sociedad medieval, pues porque nadie ha vivido en una civilización interplanetaria de batallas espaciales, pero si ha tenido que sufrir lo que es vivir en una sociedad que te relega a trabajar en una tarea ingrata.
De aquí, que Telecus Moscagua resultó ser una especie de versión masculina de la Cenincienta, condenado a limpiar estiércol de por vida. Y asimismo, está Inés Luz, una brujita buena que vive en un bosque, apartada del pueblo. Y luego, el resto de los personajes de este pueblo; el hijo del cacique y su novia malcriada, el sheriff y el diácono, que guardan el orden y la sabiduría (oficial) del lugar...
Por no hablar de la familia del propio Telecus, con hermano mayor sobreprotector, un padre borracho, y un abuelo muy cariñoso y sabio, que pasa sus últimos años de vida postrado en una cama.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
¿Qué es una batalla épica?
En mi obra es habitual que los acontecimientos de los personajes deriven a una batalla épica. Pero para llegar hasta ella, el protagonista debe estar preparado, y saber distinguir quiénes son los amigos y los enemigos. Por lo tanto, para escribir sobre batallas épicas, lo primero que hay que hacer es definir los bandos, las tensiones políticas y territoriales, y las motivaciones de cada uno de sus personajes. Por esta razón,El Heraldo del Caos es la novela más larga que escribí hasta la fecha. Necesito cubrir centenares de hojas para que el lector tenga una idea bastante clara de la batalla que se va a producir.
Pero, ¿qué es una batalla épica? Porque en un principio, se podría pensar que no es más que el choque violento entre dos ejércitos gigantescos, en el que se producen miles de muertos...
Una batalla épica es mucho más. Para empezar, el bando del protagonista suele ser inferior en número que el del ejército del enemigo, que además, sueles ser más monstruoso. Ahora bien, cuando lo lógico sería retroceder y huir, el bando del protagonista se que queda a plantar cara al enemigo, aunque ello signifique una ser exterminados de una manera más prematura. Y además, esta batalla sirve a los personajes para demostrar lo valiosos que son, que siguen luchando a pesar de que vean que ya está todo perdido.
Y además, en el caso de El Heraldo del Caos, Telecus se enfrenta al desafío de hacer las paces con los viejos enemigos; otro motivo más por el que esta novela es tan larga.
Pero, ¿qué es una batalla épica? Porque en un principio, se podría pensar que no es más que el choque violento entre dos ejércitos gigantescos, en el que se producen miles de muertos...
Una batalla épica es mucho más. Para empezar, el bando del protagonista suele ser inferior en número que el del ejército del enemigo, que además, sueles ser más monstruoso. Ahora bien, cuando lo lógico sería retroceder y huir, el bando del protagonista se que queda a plantar cara al enemigo, aunque ello signifique una ser exterminados de una manera más prematura. Y además, esta batalla sirve a los personajes para demostrar lo valiosos que son, que siguen luchando a pesar de que vean que ya está todo perdido.
Y además, en el caso de El Heraldo del Caos, Telecus se enfrenta al desafío de hacer las paces con los viejos enemigos; otro motivo más por el que esta novela es tan larga.
sábado, 20 de diciembre de 2014
Todo héroe viaja con clase
Es una de las ilusiones de cualquier autor que se dedica a la ciencia ficción; que sus personajes tengan su propia nave espacial.
Así pues, tenemos el caso de el Halcón Milenario, la Enterprise, la Serenity, la Lexx, la TARDIS y de otras muchas de las que no puedo acordarme, porque es una lista más larga de lo que parece.
En el caso de El Heraldo del Caos, la nave en la que pasa la mayor parte de su tiempo nuestro héroe, es la Titanus IV. Se trata de una nave militar, una más de la flota de la Neo Alianza, tecnológicamente superior a cualquier nave de la Antigua Alianza. Al mando del capitán Stalon Skyller, su misión primaria es la de patrullar por el sistema planetario de Zeus, y así, mantener a raya las acciones hostiles del enemigo.
Tan grande como una ciudad, la Titanus IV dispone de seis hangares, cubiertas de entrenamiento, puente de mando, sala de máquinas, enfermería, duchas, camarotes, cantina, y kilómetros y kilómetros de corredores.
No lo dude más. Lea "El Heraldo del Caos" y la Titanus IV se convertirá en su segundo hogar.
Así pues, tenemos el caso de el Halcón Milenario, la Enterprise, la Serenity, la Lexx, la TARDIS y de otras muchas de las que no puedo acordarme, porque es una lista más larga de lo que parece.
En el caso de El Heraldo del Caos, la nave en la que pasa la mayor parte de su tiempo nuestro héroe, es la Titanus IV. Se trata de una nave militar, una más de la flota de la Neo Alianza, tecnológicamente superior a cualquier nave de la Antigua Alianza. Al mando del capitán Stalon Skyller, su misión primaria es la de patrullar por el sistema planetario de Zeus, y así, mantener a raya las acciones hostiles del enemigo.
Tan grande como una ciudad, la Titanus IV dispone de seis hangares, cubiertas de entrenamiento, puente de mando, sala de máquinas, enfermería, duchas, camarotes, cantina, y kilómetros y kilómetros de corredores.
No lo dude más. Lea "El Heraldo del Caos" y la Titanus IV se convertirá en su segundo hogar.
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